Quienes somos

El nombre viene de antes.
Mi padre tenía una tienda de discos y ropa. Se llamaba Ocarina. Vendía vinilos que no sonaban en la radio y prendas que no llevaba todo el mundo — la clase de sitio donde lo que escuchabas, y lo que te ponías, decía algo.
Esa tienda cerró, pero el nombre se me quedó dando vueltas. Años después he decidido recuperarlo para esto: una marca de corbatas y calcetines con mensaje. Ocarina vuelve, en otro formato, con la misma idea de fondo — que vestirse no es un gesto neutro, y que una buena prenda puede ser también una forma de hablar.
Hago sátira de actualidad sin bandera fija: no me caso con nadie porque todos dan material. La corbata — prenda de reuniones, comparecencias y selfies institucionales — es un lienzo perfecto para decir lo que en esas reuniones no se dice. Los calcetines, un recordatorio de que hay personajes que uno, al final, acaba llevando bajo los pies.
Cuando la política se convierte en espectáculo, la moda tiene licencia para ser comentario. Una corbata bien elegida puede decir más que un editorial.
— Xaime da Pena